Obra Social

 

Esta empresa ha creado con la ciudad de Albacete vínculos que trascienden lo puramente comercial, ya que Cafés Caballo Blanco colabora estrechamente con instituciones benéficas, como: Cáritas, Donantes de Sangre, Teléfono de la Esperanza, la ONG internacional Cesal

Nuestra sede está abierta a las distintas asociaciones que solicitan una visita guiada para la explicación de todo el proceso industrial, tales como: Asociaciones de Amas de Casa de Albacete y provincia y especialmente provechosas son las jornadas formativas dirigidas a los alumnos de la Escuela de Hostelería de Albacete de reconocido prestigio en esta ciudad.

Cafés Caballo Blanco, una empresa con corazón.

 Cafes Caballo Blanco - Solidarios

El café y su importancia social:

Pocos llegan a intuir la gran importancia social que tiene el café en el mundo de hoy, es, después del petróleo el producto que más riqueza y mano de obra mueve.? Riqueza, porque los más de 6.000 millones de kilos que se recolectan cada año sustentan la economía de docenas de países tropicales (algunos en vías de desarrollo) y de millones de establecimientos y personas, porque el café, en casi todas sus fases de producción y elaboración precisa cuidados artesanales difícilmente mecanizables.

Las plantaciones, extendidas en una franja que da la vuelta a la tierra, limitada por los trópicos, precisan de una mano de obra intensiva para crearlas – se precisan cinco años – y para la laboriosa recolección anual, en un proceso similar a nuestra vendimia. El beneficio – proceso de librar el grano de su envoltura y secarlo – es un proceso muy artesanal y tiene también poca ayuda industrial.

Sigue después un complejo entramado de almacenajes y transportes hasta que finalmente unos sacos concretos llegan al tostadero de Cafés Caballo Blanco. Aquí se inicia ya el proceso más conocido de tueste, mezcla y distribución al establecimiento de hostelería que con su máquina, molino, taza, plato, cucharilla, edulcorante y sobre todo su buen hacer cogerá alrededor de 7 gramos y nos hará un café.

Termina así un largo periplo a través de medio mundo, más parecido a una carrera de obstáculos que a un viaje de placer. Crucemos los dedos para que no haya fallado ningún eslabón en la larga cadena de este proceso: en la plantación, nuestros 7 gramos, equivalentes al fruto de una ramita del árbol, han sorteado plagas e inclemencias meteorológicas y se han beneficiado (cosechado) sin problemas. Han soportado largos transportes y almacenajes solitarios. Han sido tostados adecuadamente, ni un grado o minuto de más o de menos. Llegaron al establecimiento de hostelería recién tostados y allí son molidos en su punto justo y un camarero eficiente y preparado ha sabido elaborar el café que estábamos esperando. Es casi un milagro que finalmente podamos tener un perfecto y aromático café en nuestra taza.

De modo que a veces da gusto pensar, que son millones de personas (20 más o menos), las que están detrás del aroma de una humeante taza de café para hacernos más placentero este momento.

En la familia Caballo Blanco nos sentimos honrados con saber que nuestra mínima aportación a toda esta aventura se ha cumplido durante estos mas de  cincuenta años, y que seguimos con la misma renovada ilusión.